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Etapa 1: Roncesvalles - Larrasoaña

Descendiendo del puerto de Ibañeta , para aquellos peregrinos que proceden de Francia, se llega a Roncesvalles o "Valle de los Espinos" , lugar muy emblemático en el camino de Santiago, punto de partida de la ruta de las estrellas y que ha sido testigo de grandes acontecimientos a lo largo de su dilatada historia.

La inmensa mayoría de los peregrinos parten de Roncesvalles, después de haber pernoctado en su albergue y de haber asistido, a las ocho de la tarde del día anterior, a la misa de peregrinos . Tanto para los que son creyentes como para los que no lo son, resulta emotivo y extraordinario escuchar los cánticos de los canónigos entre las piedras góticas de la Iglesia .

Al clarear la mañana se deja atrás el monasterio por una llana senda, que discurre paralela a la carretera, rodeados de toda suerte de vegetación (pinos, hayas, abedules). Resulta tan agradable que es un auténtico regalo para el peregrino.

Sin darnos cuenta se alcanza Burguete , se atraviesa por su calle principal y al llegar a las oficinas de un banco se tuerce a la derecha para tomar una pista de tierra que suavemente nos conduce hasta Espinal/Aurizberri .

Ya hemos recorrido 7 kilómetros aproximadamente. A la salida de Espinal se toma un camino a la izquierda que va directamente al Alto de Mezkiritz , donde una lápida señala: "Aquí se reza una salve a Nuestra Señora de Roncesvalles". Se cruza la carretera y se desciende por una angosta y pendiente senda que, alternando con el asfalto, nos lleva a Biscarreta/Guerendiain .

Nada más cruzar dicha localidad, una encrucijada de caminos hace dudar al peregrino, pero la flecha amarilla señala claramente el del centro, el cual nos llevará rápidamente a Lintzoain , que se encuentra a dos kilómetros, para, a continuación y del mismo modo, llegar a la población de Erro.

Un fuerte ascenso por pleno bosque, será necesario superar para alcanzar el mítico Alto de Erro , pero merecerá la pena. El peregrino, a través de la frondosidad de su vegetación, se sumerge en el medioevo y con cada pisada siente el caminar de sus predecesores desde siglos atrás. Antes de alcanzar la cima, una gran piedra y otras dos más pequeñas, justamente a la derecha, marcan, según la leyenda, el tamaño del paso de Roldán , de su mujer y de su hijo.

Se cruza la carretera por última vez y desde ahí se inicia el descenso por una senda pedregosa hasta Zubiri , que está situado en el fondo del valle (cuatro kilómetros aproximadamente), pero antes y en plena cresta de la montaña, tendremos ocasión de contemplar los ruinas de la antigua Venta del Puerto , posada que fue de peregrinos y caminantes.

Hora y cuarto o cinco kilómetros y medio nos quedan hasta Larrasoaña desde Zubiri. Para los que no deseen entrar en esta población y continuar camino, no necesitan cruzar el río Arga , el camino sigue por su margen izquierda y después de pasar por una fabrica de magnesitas y por los caseríos de Ilarratz y Ezkirotz se alcanza el final de etapa: Larrasoaña.

Etapa 2: Larrasoaña - Pamplona/Iruña

Durante la mayor parte de esta etapa el río Arga se convierte en un fiel compañero del peregrino.

La salida de Larrasoaña se hace por el mismo puente que se entró (el puente de los bandidos) y se sigue por una carretera local que va por la margen izquierda del río, hasta Akerreta . A partir de ahí el camino penetra en un frondoso bosque y por una deliciosa senda totalmente pegada al Arga se llega a Zuriain , donde se cruza un puente sobre el mismo cauce, para seguir, durante un trecho, por la N-135.

Recorridos unos 700 metros de asfalto, se abandona la carretera por un camino a la izquierda y tras cruzar nuevamente el río, enseguida se llega a Irotz , pueblo que también carece de todo servicio. A la salida de esta pequeña aldea se atraviesa una vez más las aguas de nuestro inseparable amigo y durante unos dos kilómetros camino y carretera casi se confunden.

Zabaldika queda atrás y una pequeña área de descanso es la referencia inequívoca para tomar la senda de la derecha, que asciende rápidamente hasta media ladera. Continuando por este camino, muy bien protegido para evitar caídas, dejamos Arceta debajo y a nuestra izquierda y después de un rápido descenso se cruza una vía de circunvalación por un túnel bajo el asfalto. A la salida de dicho túnel se toma la pista de la izquierda por donde se bordea la falda de la boscosa montaña que nos impide ver Pamplona y enseguida se alcanza el puente medieval de Arre y la Basílica de la Trinidad .

Arre se abandona por la calle Mayor de Villava , que es una zona totalmente urbanizada con toda clase de servicios, y como a unos dos kilómetros del puente, después de atravesar Burlada , un desvío a la derecha nos lleva por el barrio de la Magdalena hasta el mismo pie de las murallas de Pamplona , accediéndose al casco antiguo por el Portal de Francia .

Ya en la ciudad, el camino discurre por las estrechas callejuelas de la Navarrería , las flechas amarillas conducen hasta la misma puerta de la Catedral , entre cuyos muros se ha habilitado un magnífico albergue de peregrinos.

Etapa 3: Pamplona/Iruña - Puente La Reina

Desde la misma Catedral de Pamplona tiene el punto de partida el peregrino que ha pernoctado en el Albergue. Toma la calle Mayor del casco antiguo y después de bordear la ciudadela, enfila hacia la zona universitaria por la calle Fuente del Hierro . Resulta muy agradable atravesar los jardines de la Universidad de Navarra , que desembocan en el puente de Azella y en cuyo lugar sitúa la leyenda la batalla en la que Carlomagno derrotó al rey moro Aigolando.

A 4.7 kilómetro de la salida, después de cruzar el ferrocarril y la autovía A-15, se llega a Zizur Menor , localidad que queda sobre un pequeño altozano y que se atraviesa rápidamente por su calle principal. El camino continúa en línea recta hacia el sur con dirección a la siguiente población que es Zariquiegui , pero antes se pasa por la abandonada iglesia y palacete de Guenduláin y al frente, como referencia, los modernos molinos de viento en el Alto del Perdón .

Desde Zariquiegui, todavía restan 50 minutos para la cima, aún cuando parece que se puede alcanzar con la mano. Antes de coronar el alto, a la izquierda del camino una moderna fuente recuerda a la antigua fuente de la leyenda, la cual cuenta "como un peregrino, agotado y sediento hasta la extenuación fue tentado por el diablo, que se ofreció a mostrarle el emplazamiento de una fuente si a cambio renegaba de su fe. El peregrino resiste la tentación y su firmeza le trae como premio la aparición del Apóstol en habito de peregrino, que le muestra la fuente y le da de beber en una vieira".

En todo lo alto, hubo un hospital de peregrinos y una ermita dedicada a la Virgen del perdón , la Asociación de Amigos del Camino de Navarra ha colocado, recientemente, un curioso monumento al peregrino y desde este lugar, el caminante podrá disfrutar de una de las vistas más espectaculares de la ruta: Atrás Pamplona con la cordillera pirenaica de fondo y al frente la ondulada llanura con todos sus pueblos.

Después de un rápido y fuerte descenso, se pasa por la ermita y despoblado de Aquiturrain , para llegar enseguida a Uterga , que se cruza a lo largo para salir a una carretera de escaso tráfico que conduce a las poblaciones de Muruzabal y Óbanos .

Una vez en Óbanos, el peregrino deberá decidir entre desviarse 2 kilómetros a la derecha para visitar la ermita de Santa Maria de Eunate , lugar solitario, muy atractivo y misterioso por la leyenda que la envuelve o tomar el camino que conduce directamente a Puente la Reina y cuya distancia es de sólo 2.3 kilómetros.

Al entrar en Puente la Reina , un monumento al peregrino señala el lugar de encuentro entre los que, antiguamente, procedían de Roncesvalles y los que venían de Somport . Se cuenta que además de unirse en el camino se fundían en un fuerte abrazo.

Etapa 4: Puente La Reina – Estella

Tras el puente de piedra, la ruta discurre por el valle, tomando sendas y caminos entre campos de cultivo y con la N-111 a nuestra derecha, de este modo se llega a Mañeru (5.2 kilómetros de la salida), donde un hermoso crucero medieval a la entrada da la bienvenida al peregrino.

El cementerio es la referencia a la salida, desde donde un agradable paseo de 2.7 kilómetros nos lleva hasta Ciuraqui , antigua población fortificada sobre una colina que el peregrino debe superar. Un túnel y una bajada nos lleva hasta la calzada romana , vestigios de lo que fue una gran ruta imperial, se sigue por pistas agrícolas, desembocando en la N-111, justo en el cruce que conduce hacia el pantano de Ayos . Se camina por el asfalto unos 500 metros para, una vez superado un acueducto, doblar a la izquierda hacia el puente medieval sobre el río salado.

Cuenta Aymeric Picaud , cómo los lugareños dejaban que las caballerías de lo peregrinos saciaran su sed, para destripar a las bestias apenas murieran por la ingestión de agua salobre.

Ya en Lorca y camino de Villatuerta , que se encuentra a 5 kilómetros y después de haber pasado por el cruce de Lacar , el caminante deberá prestar mucha atención, debido a las obras de una autovía, sendas y desvíos se confunden, pero el pueblo se divisa al fondo y eso hará que no podamos perdernos.

A la salida de Villatuerta se toma una carretera local a la derecha y a continuación la N-111 a la izquierda y a unos 100 metros una pista de concentración nos hace subir hasta unos depósitos de agua, desde donde descenderemos hacia Estella , bordeando campos y huertas para finalmente entrar en la ciudad, después de haber cruzado nuevamente la carretera Nacional 111 y el río Ega .

Etapa 5: Estella - Arcos, Los

La primera población que se encuentra, tras pasar por una gasolinera y tomar una pista de tierra, es Ayegui y a su salida se plantean dos opciones: la primera sigue recta hasta Azqueta . La segunda a la izquierda nos lleva al Monasterio de Irache . El peregrino no debe dudarlo, pues no pasar por la única fuente en el mundo que da vino en vez de agua y visitar el monasterio de Irache, casi se podría considerar un pecado.

Seguir el camino durante una hora, después de cruzar la carretera a la salida de Irache , por una ruta algo pedregosa, es llegar a Azqueta: Pequeño pueblo que no ofrece servicios, pero una hermosa fuente de agua fresca y unos bancos en la plaza, conforman un excelente lugar para el descanso del peregrino.

Después de pasar por una explotación ganadera y atravesar unas viñas, se llega a la fuente medieval del siglo XIII con un doble arco de medio punto, también conocida como la fuente "de los moros" . Aconsejamos al caminante que descanse y se refresque en esta fuente y que en Villamayor de Monjardín , que se encuentra al alcance de la mano, se provea de agua. Una larga caminata de tres horas por buenos y bien señalizados caminos, pero inacabables, monótonos y con la única compañía del silencio y la soledad, esperan al peregrino en esta larga travesía para llegar a Los Arcos .

No se ve el pueblo de Los Arcos hasta que se está encima de él, una colina nos lo tapa, se accede por su parte trasera y la fuente que a la entrada nos recibe es como una bendición del cielo, pocos peregrinos pasan sin refrescarse en ella y recuperar un poco el aliento.

Etapa 6: Arcos, Los – Logroño

Se sale de Los Arcos por el camino del cementerio, tomando una pista agrícola en buenas condiciones que nos lleva hasta Sansol , desde donde se divisa la siguiente localidad, que se alcanza después de cruzar la carretera N-111 y vadear un barranco entre cultivos.

Ya en Torres del Río , el peregrino debe prepararse para un tramo rompe piernas, son casi 11 kilómetros de toboganes, llevando siempre como referencia la señalada carretera, que se cruza en diversas ocasiones antes de llegar a la ciudad de Viana .

El caminante no debe caer en la tentación de continuar por la carretera y perderse un casco urbano fortificado y repleto de mansiones y palacetes blasonados. A la salida se camina por el asfalto hasta el kilómetro 81, donde una pista de tierra a la izquierda nos conduce a la ermita de la Virgen de las cuevas , patrona de Viana.

Siguiendo la misma traza, bien señalizada, se llega a unos pinares a la derecha de la carretera y enseguida a una gasolinera que está en la misma raya que separa La Rioja de Navarra. Se supera un nudo de comunicaciones y el camino, entre campos de cereal desemboca en la casa de la Sra. Felisa , que a pie de la puerta de su casa espera al peregrino para darle simpatía, hospitalidad, agua fresca y, en el buen tiempo, frutos de su higuera. (para el peregrino que lo desee, sella la Credencial ) Un corto y suave descenso nos lleva hasta la misma orilla del río Ebro , que se sigue aguas arriba justo hasta el famoso puente de piedra, que es por donde se cruza el primer gran río que el peregrino encuentra en la ruta.

Ya estamos en Logroño . El refugio se encuentra muy cerca del puente, las queridas flechas amarillas nos dejan en la misma puerta del albergue.

Etapa 7: Logroño – Nájera

El peregrino ya pisa tierra riojana , de buen vino y ricas hortalizas, pero antes de encontrase con los típicos viñedos de la zona, debe salir de la ciudad.

La Rúa Vieja , donde se encuentra el refugio, nos lleva hasta la histórica puerta del camino y de ahí a la plaza circular del Alférez Provisional , adornada con una hermosa fuente en su parte central, desde donde se inicia la interminable calle del Marques de Murrieta .

Después de pasar por dos gasolineras, se tuerce a la izquierda por la calle de Prado Viejo y más tarde se cruza la autovía de circunvalación por un túnel.

Al parque de la Grajera se llega por una pista de concentración y nada más bordear el pantano hay que ascender al alto del mismo nombre, desde donde se puede ver toda la ciudad de Logroño a nuestra espalda y del mismo modo, al otro lado de la colina, se divisa Navarrete , que se alcanza una vez cruzada la N-120 y la autovía A-68. A 200 metros de esta última referencia se pasa por las ruinas del antiguo hospital de peregrinos de San Juan de Acre , cuya fachada fue trasladada y adosada al cementerio del pueblo.

Navarrete se encuentra en lo alto de una loma, que es necesario ascender para llegar al pie de su hermosa iglesia, desde donde se reemprende el camino hacia Nájera .

Poco después de superar el cementerio a la salida de Navarrete, se toman unas pistas que paralelas a la carretera discurren entre viñedos y así se camina hasta el Alto de San Antón , único tramo que atraviesa un monte perdido alejándose ligeramente de la carretera, hasta un punto en el que nuevamente se encuentra con ella para cruzarla y seguir otra vez por caminos rodeados de cepas.

Aunque Nájera ya se ve al fondo, 8 kilómetros de suave descenso separan todavía al peregrino del albergue y antes tendrá que pasar por la trastienda de zonas industriales, escombreras y un pequeño puente. Tras cruzar de nuevo la N-120, entrará en el casco histórico de la ciudad por una travesía urbana de dos largos kilómetros.

Etapa 8: Nájera - Santo Domingo de la Calzada

El camino rodea el monasterio de Santa María la Real y toma una empinada calle con dirección a la cuesta de Peñaescalera . Una vez superado un pequeño portachuelo entre las colinas, que dan sombra a Nájera en las tardes de verano, el peregrino se asoma a los grandes espacios que ofrecen las llanuras riojanas. Se camina por pistas de concentración y a 3.5 kilómetros del inicio de la jornada, una pequeña carretera comarcal nos lleva hasta Azofra .

Se cruza por su calle Mayor y a la salida se toma un camino de tierra a la izquierda que conduce hacia Cirueña , pequeña población que se encuentra a dos horas de camino por un extenso valle, que se remata con un ascenso a las lomas de la Degollada .

Ya en Cirueña y casi sin entrar en el casco urbano, que queda a la izquierda, se toma una carretera local a la derecha que va a Santo Domingo de la Calzada , pero se abandona enseguida por un ramal de tierra a la izquierda, bien señalizado.

Un suave y cómodo descenso nos lleva hasta la ciudad, que al poco se divisa en nuestro horizonte y que no es otra que Santo Domingo de la Calzada "donde cantó la gallina después de asada".

Etapa 9: Santo Domingo de la Calzada – Belorado

Se abandona Santo Domingo por el puente que construyó el propio Santo sobre el río Oja y se sigue por la carretera con dirección al poniente. Muy pronto se toma una pista de tierra pegada a la N-120, que evita los riesgos de su tráfico y no se abandona hasta alcanzar la localidad de Grañón .

Atravesando trigales, siempre muy cerca de la familiar carretera y a una hora de camino de Grañón se encuentra Redecilla del Camino , primer pueblo de la provincia de Burgos que se cruza a lo largo de su calle Mayor. Inevitablemente, a partir de Redecilla, el peregrino deberá recorrer dos kilómetros que separan esta población de Castildelgado por el asfalto. Pasada la gasolinera, hay que caminar unos 900 metros de pista paralela a la carretera, para tomar un desvío que lleva a Viloria de la Rioja , cuna de Santo Domingo de la Calzada .

Una carretera local nos conduce nuevamente al trazado de la N-120, donde una senda, especialmente diseñada para los peregrinos, discurre al lado de dicha ruta por Villamayor del Río y hasta la importante villa de Belorado , que se encuentra a dos horas de camino.

Redecilla del Camino es el primer pueblo de la provincia de Burgos. La información más completa de Burgos y su provincia la puedes ver en: www.diariodeburgos.es

Etapa 10: Belorado - San Juan de Ortega

Por la carretera N-120, que todavía nos acompañará durante muchas jornadas y nada más salir del pueblo, se cruza el río Tirón por un puente de piedra, recientemente se ha construido una pasarela, para evitar los riesgos del intenso tráfico. Se sigue por la carretera encontrándonos enseguida con una gasolinera, y una vez superada se toma un camino a la izquierda que nos aleja unos doscientos metros del peligro del arcén y así llegar a la población de Tosantos. El camino discurre por la parte trasera del pueblo y se deja atrás por pistas entre campos de cereales, con la silueta de la iglesia de Villambistia a dos kilómetros de nuestra vista.

Todos los pueblos de esta etapa son muy pequeños, atravesarlos no representa ninguna dificultad para al peregrino y con la misma facilidad que se llegó a Tosantos y ahora a Villambistia, el caminante alcanza los dos siguientes pueblos: Espinosa del Camino o del Campo y Villafranca Montes de Oca, que se encuentran separados entre sí por escasos kilómetros.

A partir de Villafranca la cosa cambia radicalmente, se acabaron los campos cerealistas y empiezan los famosos y temidos montes de Oca, donde numerosos peligros acechaban a los peregrinos medievales. Actualmente la travesía es sencilla, sin peligros, muy bien señalizada y es una auténtica delicia su recorrido. El caminante siente que pisa sobre las huellas de los millones de peregrinos que le precedieron.

Se deja el hospital atrás, la iglesia a nuestra izquierda y empieza un duro y prolongado ascenso hasta las alturas de los montes de Oca, a continuación un llano, al final del cual se encuentra un monumento al peregrino y desde ahí, un largo y fuerte tobogán casi pegado en paralelo a la N-120, que una vez superado se acabaron los sufrimientos. Unos 6 kilómetros de suave y delicioso descenso por una zona boscosa nos separan de uno de los lugares más emblemáticos del Camino: San Juan de Ortega.

Etapa 11: San Juan de Ortega – Burgos

Resulta una etapa cómoda, se parte de una altitud cercana a los 1.000 metros, para descender a los 850 que tiene Burgos, pero a mitad de camino hay que ascender a un collado que se eleva hasta l.430 metros. Merecerá la pena, ya que la vista que se aprecia de Burgos desde dicha elevación, resulta fantástica.

Se sale de San Juan de Ortega por la carretera que va a Santovenia, pero enseguida una gran cruz de madera nos indica el camino de tierra que debemos seguir. Se cruza una antigua trinchera de ferrocarril, y otra gran cruz nos conduce hasta la pequeña población de Agés. Se atraviesa el pueblo tomando la carretera comarcal que pasa por el centro y sin dejarla y casi en línea recta, se alcanza la población de Atapuerca.

Después de tomar una pista a la izquierda, a la salida de Atapuerca, se asciende suavemente por un monte bajo, alcanzando el collado, que es la cota más alta de la etapa. A la izquierda una extensa valla limita una gran zona reservada para prácticas militares.

Con Burgos al fondo, vistas preciosas, un descenso algo pedregoso en su inicio que se prolonga mas tarde por sendas entre campos de cultivo, se llega a Cardeñuela de Río Pico, pueblo con casi una sola calle que a su vez es carretera y camino de Santiago. Siguiendo la misma ruta cruzamos Orbaneja, pueblo de las mismas características que el anterior, y sin dejarla y a unos 3 km.: Villafría.

En línea recta y por la N-I, atravesando el infierno de tráfico de un Polígono industrial, se entra en Burgos por el antiguo pueblo de Gamonal, hoy transformado en una gran urbe.

Etapa 12: Burgos - Hornillos del Camino

Se deja atrás el albergue por el propio parque del Parral, con sus enormes y centenarios árboles, a trescientos metros, la hermosa puerta del HOSPITAL DEL REY, hoy conjunto recuperado para el Rectorado de la Universidad de Burgos, da paso a la ermita de San Amaro que sorprende por su sencillez.

La antigua carretera de Valladolid es el camino y como a 1.500 metros, después de pasar por debajo del ferrocarril, se llega a un cruce que justamente a la izquierda deja un restaurante. Debe tomarse la carreterita a la derecha, abandonando la carretera principal y a la izquierda el esqueleto de una antigua fábrica de seda, será la referencia que nos indica el buen camino. Un camino de tierra entre campos de cultivo, conduce a la siguiente localidad: Villalbilla.

Los que siguen el camino, no precisan entrar en Villalbilla, queda a la izquierda y el camino de tierra desemboca en la carretera Nacional 120, que se toma hasta la localidad de Tardajos. Después de cruzar su pequeño núcleo urbano, también por el asfalto se alcanza Rabé de las Calzadas.

Tras Rabé comienza el ascenso a la primera meseta o páramo, como gusta decir a los lugareños y como a dos kilómetros está la fuente de "Prao Torre" con bancos y mesas que invitan a un descanso. Se camina prácticamente en línea recta y al finalizar el páramo se desciende hacia el valle, divisando ya al fondo la población de Hornillos del Camino.

Etapa 13: Hornillos del Camino – Castrojeriz

Alejarse de Hornillos por el camino, es ascender a un nuevo páramo con los campos de cereales que nos rodean por todas partes tanto en las mesetas como en los valles. Será fácil escuchar el canto de la codorniz en primavera o el de la perdiz durante todo el año, ya que abundan por esta zona. Después de atravesar la meseta y de un nuevo descenso se llega a San Bol, refugio enigmático, que queda separado unos 150 metros del camino.

Seguir el camino es seguir en línea recta, ascendiendo, una vez más, a otro páramo con otra travesía y un nuevo descenso para alcanzar Hontanas.

A partir de Hontanas el peregrino puede elegir entre dos alternativas paralelas y separadas por pocos metros dentro del mismo valle, bien por un camino de tierra que discurre por la margen derecha o bien por la carretera de poca circulación y vestida toda ella de viejos árboles. Ambos caminos conducen directamente a un lugar mágico: las ruinas del antiguo convento de San Antón, se pasa por debajo de sus arcos y una gran recta, siguiendo la misma carretera, separa al viejo monasterio de la siguiente población que es Castrojeriz y que ya se divisa al fondo.

RUINAS DE SAN ANTON El viejo convento de San Antón, no se encuentra en ninguna población y por supuesto carece de todo servicio. No es más que un conjunto de ruinas de un templo gótico del siglo XIV, parte de ellas tristemente aprovechadas por unas granjas que lo ocupan. Hasta tal punto es lamentable la situación en que se encuentran dichas ruinas, que ni siquiera se pueden mal visitar, ya que los granjeros, en un alarde de "hospitalidad"se han encargado de poner en las puertas unos perros que aún estando atados, muestran su agresividad a los que se acercan. Aconsejamos no asomarse demasiado ante el riesgo de una posible agresión de dichos canes o quizás de los granjeros, que, probablemente, unos y otros se llevan poco.

La Orden de los Antonianos, que es a la que pertenecía dicho convento, fue fundada en el año 1.095, en el Delfinado Francés y se extendió por todo Europa, llegando a tener hasta 397 hospitales. Sus monjes alcanzaron gran prestigio, pues de ellos se decía que curaban una enfermedad de tipo gangrenoso, provocada por el cornezuelo del centeno, que empezaba por las extremidades como si de una lepra se tratase. Fue un poco la peste del continente Europeo durante los siglos X y XI esencialmente. Dicha enfermedad era conocida como "el fuego de San Antón".

El peligro de contagio hizo que la mayoría de dichos conventos hospital, se construyeran fuera de los núcleos urbanos y algunos de ellos se ubicaron en el Camino para poder ejercer la caridad hacia el peregrino, todavía hoy se pueden ver dos alacenas donde los monjes dejaban comida para aquellos peregrinos que pasaban por la noche.

Ciertas prácticas y experimentos que empezaron a hacer los monjes con los peregrinos afectados por la enfermedad del cornezuelo, que antes hemos señalado, como amputaciones de miembros y que fueron descubiertas y denunciadas por un monje francés en peregrinación a Santiago, pudieron ser el motivo por el cual, el monarca de la época decretó la supresión de la comunidad en 1.791.

Etapa 14: Castrojeriz – Frómista

La salida de Castrojeriz lleva directamente al alto de Mostelares, el último páramo antes de iniciar la llana y uniforme Tierra de Campos, el ascenso es corto pero bastante fuerte. No obstante, compensa sobradamente, ya que desde la cumbre se disfruta de una de las mejores vistas de la vieja Castilla con sus cerros y con sus campos de cereal.

A unos 10 kilómetros de Castrojeriz, después de superada la referida meseta y un descenso en el que se halla la fuente del Piojo, se llega a la ermita de San Nicolás, hospital del siglo XIII construido junto al río Pisuerga y el puente medieval de siete arcos que lo salva (Puente Fitero), y que a su vez separa las provincias de Burgos y Palencia.

Nada más pasar el puente se coge una pista de tierra a la derecha y a 300 metros el primer pueblo palentino: Itero de la Vega. Esta población se encuentra un poco separada del camino original, que discurría directamente desde Puente Fitero a Boadilla del Camino, hoy transformado en carretera, de ahí la razón del desvío.

Salir de Itero de la Vega, es iniciar la estepa sin fin de Tierra de Campos, el horizonte es llano como los caminos de concentración que conducen hasta la siguiente población: Boadilla del Camino.

Seis kilómetros separan Boadilla de Frómista, pero varios de esos kilómetros se hacen en compañía del Canal de Castilla, una obra de alta ingeniería iniciada a finales del siglo XVIII por iniciativa del Marques de la Ensenada y con el fin de transportar mercancías entre Castilla y los puertos Cántabros, además de regar los campos y molturar el grano. La obra no se concluyó, pero quedaron 210 kilómetros y varias esclusas. La cuádruple esclusa de Frómista recrea la vista del peregrino al tener que cruzarla para tomar una carretera que da acceso a la villa.

Etapa 15: Frómista - Carrión de los Condes

Es una etapa sin la más mínima complicación, discurre en línea recta desde Frómista hasta Carrión, atravesando los pequeños pueblos que encuentra en el camino: Población de Campos, Revenga de Campos, Villarmentero de Campos y Villalcázar de Sirga.

Diecinueve por una senda especialmente hecha para los peregrinos y paralela a la carretera para evitar los riesgos de la circulación, separan a ambas poblaciones.

Etapa 16: Carrión de los Condes – Lédigos

Es la soledad lo que nos acompañará durante esta etapa de 24 kilómetros. Los 17 primeros carecen de todo pueblo y la recta senda hacia Calzadilla se hace interminable.

Pasado el río Carrión y dejando atrás el Monasterio de San Zoilo por la carretera local que va a Villotilla, se llega al kilómetro 5.6, por una zona arbolada que en la cercanía esconde los restos de la abadía de Benevívere. Antes de llegar a este lugar se atraviesan dos cruces de carreteras: el que va a Saldaña y el de la Carretera N-120, este último especialmente peligroso por su abundante circulación.

A partir del punto señalado anteriormente, un inacabable camino pedregoso será el compañero durante las tres próximas horas. Algún que otro chopo y unas encinas en el horizonte serán las únicas referencias. El consuelo llega cuando por fin se divisa la torre del cementerio de Calzadilla de la Cueza. Bueno es saber que, al menos, este trazado coincide plenamente con la antigua ruta medieval.

Se atraviesa la población por la calle de sirga que es el camino, desembocando en la carretera N-120, donde se toma una senda paralela a dicha carretera y que prácticamente no se abandona hasta el fin de la etapa en Lédigos.

En el curso de este último tramo se pasa por el gran hospital y abadía de la Orden de Santiago llamado "de las Tiendas" y que fue abandonado a raíz de la desamortización de Mendizábal. Un poco más tarde y en una pequeña área de descanso, un mojón señala la mitad del camino entre Roncesvalles y Santiago.

Etapa 17: Lédigos – Sahagún

A la salida de Ledigos se cruza el asfalto y continuando por unos caminos de concentración paralelos a la carretera, que en parte recuperan la antigua ruta, se alcanza Terradillos de templarios.

Por sendas de idénticas características, muy bien señalizadas y con la referencia del tráfico que circula por la familiar carretera N-120, se llega a los pueblos de Moratinos y San Nicolás del Real Camino, separados ambos por apenas 2.5 kilómetros.

A partir de San Nicolás, último pueblo de la provincia de Palencia, la ruta vuelve a serpentear nuevamente para cruzar la N-120 justo en el límite provincial con León. Un pequeño rodeo, que nos hará disfrutar de la tranquilidad que ofrece la ermita de la Virgen del Puente, nos situará frente a una pista que conduce directamente a la villa de Sahagún.

Etapa 18: Sahagún - Burgo Ranero, El

Cruzar Sahagún ofrece cierta dificultad por deficiencias en la señalización con las flechas amarillas, pero basta con saber que tenemos que salir por el "Puente de Canto" sobre el río Cea.

Situados ya al otro lado de dicho río, haciendo una parte por carretera y otra por camino alcanzaremos un punto en donde se puede decidir entre dos rutas: Bien continuar por el camino Francés, en cuyo caso no debemos cruzar la autovía y seguir de frente por una pista larga y monótona, que al menos la Junta de Castilla y León se ha encargado de plantar árboles a su vera izquierda; O bien pasar sobre la autopista y después de atravesar Calzada de Coto continuando por una antigua calzada romana (Vía Trajana) que conduce hacia Calzadilla de los Hermanillos. Ambas pistas se vuelven a juntar en Mansilla de las Mulas.

Seguir por el camino Francés es tomar la ruta de la izquierda y que también discurre al mismo lado de la autovía, por donde se llega a Bercianos del Real Camino, pueblo de pocos vecinos y que se cruza sin mayores inconvenientes para continuar por un itinerario idéntico al anterior, de casi ocho kilómetros y así mismo un poco aburrido, pero que, sin ninguna posibilidad de confundirse, nos conduce hasta El Burgo Ranero donde hemos situado el final de la etapa.

Etapa 19: Burgo Ranero, El - Mansilla de las Mulas

Hemos decidido que esta etapa termine en Mansilla de las Mulas, quizás muy poco recorrido (18 kilómetros) para aquellos peregrinos que ya han endurecido sus pies después de dos semanas de largas caminatas, los que así se lo planteen siempre podrán optar por continuar hasta León, en cuyo caso tendrán que pensar en los 37.5 kilómetros que separan el Burgo Ranero de León.

La etapa es llana como la palma de la mano y el primer tramo también se hace eterno, pues casi 13 kilómetros nos separan de la primera población. A unos 5 kilómetros de la salida, una zona de descanso arbolada permitirá que tomemos el primer respiro y a 10 kilómetros aproximadamente se cruzan las vías del tren, referencia para saber que ya estamos cerca de Reliegos.

Reliegos, pueblo de pocos vecinos, es la única población intermedia de este itinerario que se cruza en un instante. Se sigue por el andadero y enseguida se divisa a lo lejos Mansilla de las Mulas. Nuestra meta por hoy.

Etapa 20: Mansilla de las Mulas – León

Salida de mansilla por el antiguo puente de piedra, que se encuentra a cien metros del refugio, a continuación se toma una pista agrícola en el margen izquierdo para evitar la carretera, y sin dejarla llegaremos a Villamoros. Este pueblo se cruza por la carretera en dirección a un singular puente en forma de curva que cruza el río Porma, conviene prestar atención al cruzarlo ya que soporta mucho tráfico y es peligroso.

Enseguida Puente de Villarente, desde donde se inicia un largo corredor con todo tipo de servicios, gasolineras, restaurantes, hostales y muchas industrias, que prácticamente no se abandona hasta el mismo León.

El camino serpentea a caballo de la carretera nacional 601, las flechas amarillas nos salvan de algunos kilómetros de arcén pero siempre alternando con el intenso tráfico rodado, se atraviesa Arcahueja por la parte posterior del pueblo y de igual manera Valdefuentes, donde irremisiblemente se juntan camino y carretera, para iniciar un ligero ascenso al alto del Portillo.

La colina se supera sin dificultad y a lo lejos ya se puede ver la capital de León, pero el peregrino debe tomar este último tramo con paciencia pues aún le queda hora y media para alcanzar el centro de la ciudad.

A León centro se accede a través del barrio de Puente Castro y el puente peatonal que cruza el río Torio. A partir de este punto unas magnificas señales de bronce en forma de vieira, clavadas en el suelo, nos conducirán hasta el mismo pie de la Catedral.

Etapa 21: León - Villadangos del Páramo

Se abandona León siguiendo las conchas de bronce clavadas en el suelo, que parten de la misma Catedral, estas hacen que nos despidamos de San Marcos, para enseguida cruzar el río Bernesga y seguir de frente por la avenida de Quevedo en dirección a Trobajo del Camino. Esta localidad más que un pueblo, es hoy un barrio de León, se cruza por una larga avenida. No está muy bien señalizado, pero un paso peatonal que se eleva sobre las vías del tren nos indica que estamos en el buen camino.

Un kilómetro y medio más allá la carretera gira a la izquierda, mientras que las flecha nos indican a la derecha. Por la calle de la Cruz se asciende a lo alto de una colina, desde donde la ruta discurre paralelamente a la N-120, pero por las traseras de un polígono industrial. Y así se llega a la Virgen del Camino y a la misma puerta del Santuario.

Justo a la salida del Santuario y a la izquierda de la carretera se toma un camino de tierra y enseguida el peregrino tendrá que tomar una decisión: Bien dirigirse hacia Villar de Mazarife o continuar recto con dirección Villadangos del Páramo. Nosotros, inicialmente, hemos decidido tomar esta última ruta, pero en breve desarrollaremos todas las alternativas que ofrece el camino a lo largo de su recorrido.

Desde la localidad de la Virgen del Camino hasta Villadangos es un largo páramo de unos 14 kilómetros, con dos pequeñas depresiones que coinciden con los pueblos de Valverde de la Virgen y San Miguel del Camino. Todo este largo trayecto se hace por pistas situadas al lado izquierdo de la carretera, que solo se abandonan cuando se cruzan los caseríos anteriormente mencionados.

Etapa 22: Villadangos del Páramo – Astorga

Se sale de Villadangos por la fuente de Ancos, el camino sigue por el páramo y siempre con la carretera N-120 como referencia, entramos en San Martín del Camino que se cruza rápidamente, y a partir de ahí un suave descenso nos conduce hacia Órbigo. Poco antes de llegar se abandona la carretera por la derecha, y por un camino que pasa entre pabellones de agricultura se llega al mismo puente del "Paso Honroso" y el Hospital de Órbigo.

A la salida de Órbigo y después de cruzarlo por la parte más histórica, se ofrecen nuevamente dos alternativas al peregrino: Seguir por la izquierda y por un camino pegado a la N-120 o bien por la derecha hacia Villares de Órbigo, ambas posibilidades concluyen en el crucero de Santo Toribio. Es más peregrina la opción de la derecha ya que se pierde de vista el intenso tráfico y discurre por dos pequeñas poblaciones. La primera que se encuentra siguiendo el camino, que está muy bien señalizado, es Villares de Órbigo y a otros tres kilómetros Santibáñez de Valdeiglesias.

A unos 6 kilómetros de este último pueblo se encuentran los peregrinos que fueron por un lado u otro, justamente en el crucero de Santo Toribio. El lugar que está situado en una elevación del terreno, ofrece una vistas maravillosas. Todos los peregrinos se sientan un rato para contemplar, por primera vez, la ciudad de Astorga con la catedral que se dibuja en el horizonte, así como los montes de León al fondo y la cordillera cantábrica a nuestra derecha.

Se aborda un descenso relativamente fuerte hasta San Justo de la Vega y ya en el valle, tres kilómetros nos separan de Astorga, a la que no perderemos de vista ya que está situada en lo alto de una pequeña meseta. Se accede por el Este y su elevación obligará al peregrino a un último esfuerzo.

Etapa 23: Astorga - Rabanal del Camino

Cambia el panorama y el horizonte para el peregrino, los páramos y las largas llanuras que le han acompañado hasta el momento, dejan paso a un perfil montañoso: los montes de León.

Se abandona la monumental Astorga por su parte más occidental, por la carretera de Castrillo de los Polvazares. Tras pasar la ermita de Acce Homo y cruzar la circunvalación por un puente comienza una pista paralela a la carretera comarcal, que nos conduce a Murias de Rechivaldo, localidad situada a unos 5 kilómetros de la salida.

El camino discurre por la espalda del pueblo y sigue en línea recta, iniciando un suave ascenso pero constante siempre por una anchas pistas forestales, hasta el cruce de Santa Catalina de Somoza, donde andadero y carretera comarcal casi se confunden.

En línea recta y con la vista puesta en los picos de los montes se llega a Santa Catalina de Somoza y al Ganso, desde donde una hora y media nos separa del final de la etapa, siempre en ascenso y acompañados de encinares y robledales y algún que otro rebaño de ovejas.

Poco antes de llegar a Rabanal del Camino, un roble centenario nos invitará a descansar bajo su sombra, como así lo hicieron los muchos miles de peregrinos que nos precedieron.

Etapa 24: Rabanal del Camino – Molinaseca

Se sale de Rabanal por la carretera y por ella se asciende de un modo continuo durante un tramo de unos 8.5 kilómetros, justo hasta la cruz de hierro. Antes pasaremos por la antigua calle real del pueblo abandonado de Fuencebadón, aunque últimamente se ha establecido una taberna y se está construyendo un hostal.

En la cruz de hierro, donde el peregrino deposita una piedra en su base para pedir protección en el viaje, el peregrino se encuentra en una de las cotas de mayor altitud de la ruta (1504 metros). El lugar es uno de los más míticos y emblemáticos del camino, se cree que, otra "cruz del ferro más primitiva", fue instalada sobre un altar romano dedicado al Dios Mercurio (Dios de los caminos) por el ermitaño Gaucelmo, que dedicó su vida a dar protección y cobijo a los peregrinos en estas inhóspitas tierras.

Con el Teleno a nuestra izquierda se sigue por una senda muy cercana a la carretera y a unos dos kilómetros de la cruz se encuentra otro pueblo abandonado: Manjarín, aunque no del todo, ya que en él se ha instalado Tomás, uno de los hospitaleros más singulares del camino por su exclusiva dedicación a los peregrinos a pesar de la dureza del lugar, por su afición a todo lo relacionado con la legendaria "Orden del Temple" (sé auto define como el único y último Templario) y en definitiva por la inestimable ayuda que presta a todos los romeros que la necesitan.

Poco después se alcanza la máxima altitud (1520 metros) al pie de una base de telecomunicaciones del Ministerio de Defensa. A partir de ahí, un prolongado y fuerte descenso del monte Irago, casi 17 kilómetros, alternando con atajos y la propia carretera nos conducirá hasta Molinaseca. Antes se pasa por los pintorescos pueblos de El Acebo y Riego de Ambrós.

A la salida de Riego de Ambrós, el camino vadea un barranco y después de cruzar la carretera se interna en pleno monte, para salir nuevamente a la misma carretera poco antes de alcanzar Molinaseca, cuya entrada se hace por el antiguo puente románico sobre el río Meruelo.

Etapa 25: Molinaseca - Villafranca del Bierzo

De Molinaseca a Ponferrada nos separan 8 kilómetros que discurren por pleno valle del Bierzo. Los primeros 4 son por carretera y poco antes de llegar a la población de Campo, se puede continuar por la misma vía o tomar un camino a la izquierda, que transita entre campos de cultivo, ambas alternativas nos llevarán a la Capital del Bierzo.

Se accede a la ciudad después de atravesar el puente sobre el río Boeza y las vías del ferrocarril. Las familiares flechas nos conducen por las antiguas calles de la población, hasta los muros del famoso castillo del Temple, donde, muy cerca, se encuentra el albergue de peregrinos.

Se abandona Ponferrada, tras cruzar el puente sobre el río Sil. El trazado actual no sigue el viejo de la N-VI, evita las zonas industriales desviándose al noroeste hacia las pequeñas localidades de Columbrianos y Fuentes Navas. Dicho desvío va por el paseo de las Huertas de Sacramento, toma una pequeña carretera a la derecha y a quinientos metros tuerce a la izquierda pasando por una pequeña ermita, dejando atrás un crucero, atravesando un túnel bajo la autovía A-6 y rodeando un pequeño cementerio e iglesia, antes de alcanzar la población de Columbrianos.

El camino sigue recto hacia Fuentes Nuevas, que se encuentra a 2.8 kilómetros y que se divisa al frente. Un crucero a la entrada recibe al peregrino, se cruza por la calle Real y tras dejar el cementerio a la derecha se continúa hasta Camponaraya, población también muy próxima, que se abandona después de pasar sobre el río Naraya.

Poco después de superar esta última población, la referencia son las bodegas de la Cooperativa de El Bierzo, donde se toma a la izquierda un carril de tierra que atraviesa nuevamente la autovía A-6 y tras una colina el camino discurre entre agradables campos de vides hasta la capital de las guindas: Cacabelos.

Cacabelos se cruza por la calle de los peregrinos que finaliza en el puente de piedra sobre el río Cúa y que una vez superado se aprecia a la derecha el Santuario de la Virgen de las Angustias, donde recientemente se ha construido un precioso albergue de peregrinos. El camino sigue recto por el arcén de la N-VI en ascenso hasta la aldea de Pieros, que queda a la derecha. A unos 2 kilómetros de este pequeño municipio hay que tomar un camino de tierra que nos conducirá hasta el final de la etapa entre viñas y campos de cultivo, accediendo a Villafranca del Bierzo por el este y siendo el albergue municipal el primer edificio que se encuentra.

Etapa 26: Villafranca del Bierzo - O Cebreiro

A la salida de Villafranca del Bierzo, dos posibilidades se le ofrecen al caminante: seguir el curso del río Valcarce por todo el valle, o hacer los primeros 13 kilómetros por plena montaña, con un ascenso muy fuerte hasta la población de Pradela y un descenso, no menos suave, hasta el fondo del valle, donde se junta con la otra alternativa.

Los que elijan la opción más cómoda, que significa ir por el fondo del valle, deben prepararse para soportar el intensísimo tráfico de la N-VI durante unos 17 kilómetros. Pronto terminará esta locura de coches y camiones, pues ya están muy avanzadas las obras de la moderna autovía y a partir de entonces será una delicia caminar por lo que quedará como simple carretera local.

Nada más cruzar el puente sobre el río Burbia, hay que continuar recto por la antigua carretera que bordea el túnel. Los que opten por ir a Pradela deben girar a la derecha por una empinada cuesta. El primer kilómetro es para piernas muy fuertes o tomárselo con mucha tranquilidad, después el ascenso es más suave. A partir de Predela, población sin servicios que queda a la derecha, el descenso hasta el mismo cauce del Valcarce, es de pronóstico reservado.

La opción del valle, como ya hemos señalado, son 17 largos y llanos kilómetros por el arcén de la carretera N-VI, pasando por las poblaciones de Pereje, Trobadelo, La Portela y Ambasmestas. El paso por el núcleo de estas localidades, resulta un pequeño alivio para el sufrido peregrino, ya que ello representa abandonar, momentáneamente, la infernal vía.

Finaliza la pesadilla, justo en el cruce con la carretera que conduce a Vega de Valcarce, que es la que hay que tomar, pero ya con escaso tráfico. Se sigue por el mismo asfalto hasta unos dos kilómetros más allá de Las Herrerías. Antes pasaremos por las cercanas poblaciones de Vega de Valcarce y Ruitelán.

El ascenso al mítico O Cebreiro, se inicia después de Las Herrerías, sólo son 8 kilómetros, pero menos mal que las piernas del peregrino ya están muy curtidas a estas alturas, porque la subida es de extraordinaria dureza. El asfalto, ya en plena ascensión, se abandona por un camino a la izquierda (los ciclistas han de seguir de frente). Entre 30 y 45 minutos de fuerte ascenso, por un espeso bosque, es lo que se tarda para llegar a la siguiente población.

A partir de La Faba, donde el peregrino se toma un respiro en su fuente, la pendiente resulta más suave, el paisaje cambia por monte bajo y prados abiertos y el arbolado empieza a escasear. De este modo y después de recorrer 2.5 kilómetros, se llega a Laguna de Castilla, último pueblo de León. El fatigado caminante siente la meta muy cercana, pero todavía le queda otro trecho igual para alcanzar la cima. Un poco antes, justamente en la línea que separa las provincias de León y Lugo, aparece un mojón kilométrico con el guarismo 152.5: son los kilómetros que faltan para Santiago.

Etapa 27: O Cebreiro – Samos

Es una de las etapas más bonitas de la ruta, no en vano, muchos caminantes inician su peregrinación precisamente en el Santuario del Cebreiro. Si se tiene la suerte de acertar un día despejado, pues es zona de muchas nieblas, las vistas desde estas cumbres son maravillosas. El paisaje henchido de verdor, la mirada se pierde en el infinito y el bordón del peregrino toca el cielo.

Desde el Cebreiro se puede ir por el arcén de la carretera que va a Triacastela o tomar una senda a la izquierda, que discurre por un agradable bosque, y aunque asciende a una pequeña colina, resulta mucho más atractiva esta última alternativa. Un leve descenso para llegar a Liñares, pequeña localidad que se salva por el centro y a la izquierda de la carretera. Se sigue por el asfalto y como a un kilómetro se alcanza el alto de San Roque, donde un gran monumento al peregrino, obliga a hacer una parada y una foto para el recuerdo.

A partir de este punto, se toma una pista a la derecha, especialmente diseñada para caminantes, sin dejarla llegaremos a Triacastela pasando antes por las pequeñas localidades de Hospital, Alto do Poio, Fonfría y Viduedo.

Hasta el alto Do Poio es un suave y continuo ascenso, exceptuando los últimos 500 metros, que son de una gran dureza. Del Poio a Triacastela es un permanente descenso, suave hasta Viduedo y con mayor inclinación a partir de este último núcleo de población. En este tramo final de 6.5 kilómetros, la senda se transforma en un magnifico mirador, la vista se recrea y el peregrino siente que vuela. La sensación sólo se explica viviéndola.

Antes de llegar a Triacastela se pasa por dos diminutas poblaciones: Filloval y As Pasantes. En la entrada de esta última, un anciano y enorme Castaño recibe a los viajeros. Finalmente, se accede a la meta, por una Corredoira empedrada entre castaños y arbustos, que dan cobijo y buena sombra.

Nueve kilómetros, hacia lo más profundo del valle, siempre por el asfalto, separan Triacastela del Monasterio de Samos, pasando por los pequeños pueblos de San Cristóbal, Lusio, Renche y San Martín el Real.

Etapa 28: Samos – Portomarín

Se sale de Samos del mismo modo que se llega, por la carretera que nos conducirá hasta Teiguin, donde se coge una pista a la derecha que, después de pasar por las pequeñas localidades de Pasáis y Perros y a pocos kilómetros de Sarria, se une a la variante que viene de Triacastela por San Xil.

El albergue de peregrinos se encuentra en la parte alta de la ciudad, donde se agrupa la zona más antigua. Se llega con facilidad, siguiendo las flechas amarillas que nos llevan por el centro de la ciudad, dejando a la derecha el hotel Alfonso IX, cruzando el puente sobre el río Sarria y subir finalmente unas escalinatas, ya en el casco viejo.

A la salida se desciende suavemente por sus calles hasta cruzar la vía del tren y a continuación el Camino se sumerge en un bosque de hayas, robles, pinos y toda suerte de arbustos que hacen las delicias del caminante. Este agradable paseo, finaliza en una carretera poco antes de llegar a Barbadelo, por la que se continúa hasta el siguiente núcleo de población: Rente.

Seis kilómetros y medio separan Rente de Brea, siempre hacia el oeste utilizando toda clase de caminos y atajos que se entrecruzan. Algunos tramos están asfaltados, otros, como las típicas "corredoiras", se salvan saltando de piedra en piedra para evitar las corrientes de agua, como ocurre entre Peruscallo y Cotiñas, dos de las muchas diminutas aldeas y caseríos que se encuentran en casi toda la ruta gallega.

Nada más cruzar Brea se encuentra el mojón del kilómetro 100 y justo después de un aislado caserío aparece una pequeña capilla de piedra, donde los peregrinos suelen dejar avisos y mensajes.

La salida de Ferreiros es un descenso por el asfalto, en cuyo final se encuentra su modesta iglesia y cementerio.

Por carretera alternando con atajos y corredoiras se continúa hacia Vilachá, antes pasaremos por fincas ganaderas o mini aldeas, sin ninguna clase de servicios como: Rozas, Mercadoiro y Parrocha, entre otras. En muchas de ellas aún pueden verse los típicos hórreos, de planta rectangular y paredes de madera que sirve para resguardar el maíz de las humedades y de los roedores.

Vilachá, que se encuentra a unos dos kilómetros de Portomarín, es una aldea algo mayor que las anteriores, pero que también carece de todo servicio. Nada más cruzarla y después de caminar un rato por terreno despejado, se inicia un fuerte descenso que nos lleva al embalse de Belesar.

La moderna población de Portomarín, ya que la antigua descansa bajo las aguas del pantano, se alcanza tras cruzar el río Miño por un sólido puente y ascender por una larga escalinata.

Etapa 29: Portomarín - Palas de Rei

A la salida de Portomarín y después de cruzar la carretera, se atraviesa un ramal del embalse por una pasarela y acto seguido se asciende por la ladera de dicho vado, que se halla bien poblada de pinos. A unos dos kilómetros, el Camino sigue el curso de la carretera hasta alcanzar la población de Gonzar.

Primero un pequeño ascenso, luego se gira a la izquierda y muy cerca nos encontramos con el siguiente núcleo de población: Castromayor, en cuya entrada y a la derecha se puede apreciar un centenario eucalipto. Tras cruzar la aldea hay que superar una fuerte subida antes de salir nuevamente a la carretera que nos conduce a Hospital de la Cruz.

La salida de Hospital está enfrente del refugio y resulta un tanto confusa. Primero hay que cruzar la carretera de Orense, después subir a la derecha por el carril de incorporación y finalmente torcer a la izquierda para tomar la carreterita que conduce a Ventas de Narón. Del mismo modo se llega a Ligonde y Eireche, poblaciones muy cercanas entre sí. Antes de llegar a Eireche. una solitaria casa en un prado da comidas, bocadillos y bebidas a todo peregrino que lo precisa.

Es necesario caminar otros 5 largos kilómetros por esta ondulada tierra, para alcanzar Avenostre, y desde ahí acometer el último tramo por caminos y corredoiras, superando el pequeño alto del Rosario, para descender seguidamente hacia el final de la etapa: Palas de Rei, que también era final de la penúltima etapa de Codex Calixtinus.

Etapa 30: Palas de Rei – Arzúa

Se inicia la caminata por el asfalto hacia el valle del río Pambre y tras haber recorrido dos largos kilómetros, se toma un desvío a la izquierda, que por los caseríos de San Xulian y Pontecampañas, nos lleva hasta la primera aldea de Casanova. Media hora más tarde y después de cruzar el río Porto, se entra en la última provincia del Camino: La Coruña.

Un pedazo de calzada, con restos de la Roma antigua, nos conduce hasta Leboreiro, y 6 kilómetros de agradable paseo por caminos y corredoiras nos separan de Melide, antes pasaremos por la trastienda de un polígono industrial y por la vega de Furelos, donde un puente de 4 ojos nos recordará la vía primitiva.

La entrada a Melide es una larga travesía por la carretera de Lugo, el refugio se encuentra en la parte más elevada de la ciudad, se pasa por delante del mismo y se sigue, en descenso, por la Rúa de San Antonio. Justo frente al bar Pilmar hay que girar a la derecha y tomar un camino que penetra en un tupido bosque. Tras cruzarlo, se llega al caserío de Parabispo y enseguida la aldea de Boente.

A partir de Boente se inicia un descenso hacia el río del mismo nombre y se intensifica lo que ya es una constante en las onduladas tierras de Galicia, un sinfín de toboganes que rompen las piernas del caminante.

Antes de entrar en Arzúa (la meta de esta jornada, se pasa, en este constante subir y bajar, por los valles de los ríos Ribedeira e Iso y también por las pequeñas Aldeas de Castañeda y Ribadiso da Baixo, localidades todas ellas muy cercanas entre sí.

Etapa 31: Arzúa - Monte do Gozo

Es una jornada de nervios, pero también de serena paz. El peregrino siente que tiene Santiago al alcance de la mano y, aunque es una etapa de bastantes kilómetros, se hace, posiblemente, la mas larga del Camino.

El terreno es casi una calca de la etapa anterior, la constante: son subidas y bajadas entre pequeñas aldeas y caseríos que distraen al caminante.

Para alcanzar Salceda, que es la primera aldea que se encuentra con algún servicio, tendremos que superar 11 km., pasando antes y en primer lugar por el caserío de Pegontuño, en cuyo punto se cruza la N-547 por un túnel bajo la misma y, posteriormente, por los de Calzada, Calle y Boavista, que también son minúsculas poblaciones sin servicios.

A partir de Salceda la carretera es la referencia, ya que el Camino, serpenteando con ella, pasa por los caseríos de Ras y Brea para llegar al alto de Santa Irene y descender seguidamente a la pequeña aldea del mismo nombre.

A una media hora más de camino se encuentran los núcleos de población de Rúa y Pedrouzo, donde se encuentra el refugio de Arca, llamado así por el nombre de la Parroquia que cubre esta zona, se llega a él siguiendo por el arcén de la carretera.

Retomar el Camino desde el refugio de Arca, representa retroceder un poco hasta la gasolinera o seguir por la carretera hasta un pequeño cruce que va al caserío de San Antón. No hay pérdida está bien señalizado en ambos casos.

Pistas y corredoiras entre frondosos bosques de eucaliptos, pasando por las aldeas de Cimadevilla y San Paio, nos llevan a Labacolla, de cuya población toma el nombre el Aeropuerto de Santiago, que se encuentra muy próximo, como así lo atestigua el trepidar de los aviones.

Seis kilómetros de ascenso, pasando por la pequeña población de San Marcos, son los que restan para llegar al Monte do Gozo. No son precisamente muy agradables, ya que buena parte del tramo hay que hacerlo por el asfalto, pero la seguridad de que muy pronto vamos a ver las agujas de la Catedral de Santiago (sí el tiempo lo permite), suple con creces las últimas penurias del peregrino.

Etapa 32: Monte do Gozo - Santiago de Compostela

Es la etapa más gozosa de toda la ruta. Es prácticamente un tramo urbano, bien señalizado que sigue la traza histórica.

La mochila no pesa, las endurecidas piernas parecen volar sobre el asfalto. Apenas algún anciano se fija en el paso del peregrino, pero él siente millones de aplausos en lo más íntimo de su corazón.

Se madruga para llegar relativamente pronto a la Catedral, dar un fuerte abrazo al Santo sin tener que hacer largas colas y coger un buen sitio para la "Misa del Peregrino".

La emoción y los sentimientos que le embargan, no se pueden describir, atrás quedó la dureza y grandeza del Camino con todas sus vivencias. Nada es comparable.